Bueno, como sucede algunas veces,
Uno que mira me robó un tiempo sucio y me lo devolvió limpio y a interés compuesto. Y luego sale lo pasa.
De putadas y hombres
Ser un hombre -en cuanto que persona-
es ser todo lo distinto a lo que parece,
es ser con todo lo que sobra
y ser sin falta lo que falta,
es ser un infame mutante
y ser un monolito inmóvil,
es ser aparente transparencia
y ser hondura en lo sencillo,
aportar levedad a lo que importa
y empeño irreductible a lo superfluo.
Es ser deseo por principio
y, por principios, abjurar de los deseos,
es sentir que la vida nunca avanza
y sentir que se nos escapa entre los dedos,
es rendirse a la negrura
y de la rendición hacer una trinchera,
construir armas pacifistas,
enarbolar con odio una bandera,
desear la vida y dar la muerte,
odiar la muerte y quitar vida,
sentir hambre y dar el pan
y, por capricho, causar hambre.
Es ser una putada cósmica incrustada
en un manojo de músculos y nervios
que goza sin medida porque sufre.