De la polisemia de la luz entre las gentes
Quedo
y superado por el escarnio de la juventud apisonada por la historia,
permanezco.
Ennegrecido como forma de ser un blanco de prejuicios,
como descendiente ateo de desaparecidos en cunetas,
como racionalista de la confusión,
como versador en tiempos de mesías,
como devorador en época de fruición.
Discretas,
las ventanas corren sus cortinas,
la luz deserta de los siglos y las gentes
y -queda-
se despide
sin un mal adiós.
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