domingo, septiembre 25, 2016

De todo lo olvidado

Después de tanta muerte
quisiera volver a escribir de amor
y de dulzura.
De la emoción que la ausencia alimenta
y el tiempo desnutre.
Hablar de acantilados como playas,
de cabellos rubios de azabache,
de ojos amarronados en  azules,
de la tenacidad que acera la ternura.

De todo lo que fui
y alguna vez no he sido.

De todo lo que amé
y alguna vez he odiado.

De todo lo olvidado
que sigue en el recuerdo.

De todo lo que alguna vez soñé
y aún sigo callando.


[... y de todo lo callado
que sigo aún  soñando]



domingo, septiembre 18, 2016

De Heracles y museos

Cuando la deriva esculpe los paisajes
los marineros se quedan boquiabiertos
porque no hay falta de pan
ni de avituallas:
es la opulencia quien gobierna el navío
y, así,  la gobernanza es sencilla.

Cuando las tetas de Hera
dejan de amamantar a Heracles
la hiel humana se vuelve casi tierra
para que los ángeles sepan a vino y a gusanos
y los dioses extintos en columnas
degeneren en  objetos de museo
o vinoteca
y la paciencia nos pazca entre los dedos
entre los que se nos vierte la furia
cada día.



domingo, septiembre 11, 2016

El azur en la ceniza

A mis herman@s

Creo que cuando aquí escribo
lanzo un abrazo a la bruma
con la ilusión de que pueda mantenerlo.

Pero, claro, casi nunca lo consigue.

Y he escrito "casi" como la excepción que corrige la deriva,
porque no es lo que escuché o dije
en el calor insobornable de esos días
o en el cansancio de las noches en vela de cuidados,
o en el fastidio de estar en donde no se quiere
o no resulta cómodo,
o en el estar inmerso en el olor a viejo de la que fue nuestra casa.

Es, quizás, la constatación a bocajarro
de que ni siquiera en nosotros
habitará no ya la armonía
sino la elemental comprensión
de la que  la empatía se nutre.




domingo, septiembre 04, 2016

En desAmparo

A Lola, in memoriam

Es la primera vez que escribo
como el hijo de un cadáver.
Es la primera vez que escribo
como el hijo de un viudo.
Es la primera vez que escribo desde su muerte
porque hasta ahora no he sabido qué escribir
aunque haya dicho muchas cosas.
Porque incluso en un luego distante
la realidad me parecerá la incómoda visita de mi infancia
que me alejaba de mi madre
para mantenerme en desAmparo.

Y esta afirmación es sólo una clave
que espero que sirva a mis herman@s
-si llegan a leerlo-
que, aunque somos de no parecernos a nosotros,
a veces nos hermana alguna muerte.




domingo, agosto 07, 2016

Desemborronando XII: Hibernadas palabras



Las densas palabras bloqueadas por los dientes entre las paredes estrechadas por el vértigo de unos dedos en los bolsillos huérfanos de vientre. O la curvatura transversal al accidente, las chispas que no queman pero ciegan en fuegos de artificio rasantes como navajas y provocan la ignición de la gasolina vertida. O el húmedo deslizamiento de la piel en el asfalto lubricado por la sangre. Temer a la memoria por la imaginación es tarea de orates. Temer sus consecuencias es tarea de supervivientes. El punto de fuga perdido de una curva que acaba amputando la posibilidad de la caricia. O todo lo distinto de un tiempo distante que ya no encontraremos en ninguna esquina.


domingo, julio 24, 2016

Futuro impermeable al subjuntivo

En los pasos de baile
en los que perdemos el ritmo
-por no perdernos la mirada-
florece una pisoteada historia:

¿Cómo, si no, entender lo acaecido?
¿Como, si sí, aconteció lo acontecido?


Entre los pasos que dimos
faltan las faltas.
Entre la extenuación queda un reducto.

O sea, tú.
Seas quien fueres
cuando fueres quien seas.

Delimitar es siempre complicado.
Definir es, a menudo, erróneo,
saber de ti es un ejercicio de sinapsis
cuando las dendritas bailan a sus aires
e incluso, los axones, parecen sombrillas en la playa.

Y tú buscas la sima en la montaña,
la cúspide que no sabemos de qué sirve
ni tampoco lo que alcanza.


En el borde borde del poema


Cuando mis nuevas amantes ansían que agite
mi polla
-ligada a mis caderas-
o mi lengua
o el último recurso de mis dedos…
a mí me da por agitar poemas.

Casi todas huyen
pero alguna,
alguna, siempre queda.


Y quedamos unidos por un siempre absurdo borde
del borde poema.



Cuando libero a las jirafas del parque de animales heridos de Nairobi
las acacias amenazan con mustiarse y dejar, a secas, sus espinas.

Luego, un borde inquieto sobre el borde borde del poema,
se pone a diluviar en aguacero las tardes henchidas de nostalgia
mientras las elefantas espantan los turistas,
los leones follan a su ritmo,
y en el meollo de la humanidad
queda el bien igual que pasa.

domingo, julio 17, 2016

La semántica en el filo del delirio

¿A dónde ha huido el resplandor visionario?
¿Dónde están ahora la gloria y el ensueño?
Williams Wordsworth (ignoro el traductor)
 Porque sé de resplandores extintos
crece la duda sobre la extensión que resta de desierto:
¿quedarán oasis durante el camino
o tendré que beber la pureza negra que oculta el firmamento?

Porque recuerdo los ecos
creo saber qué es el sonido.
Porque quedé saciado
acaso llegue a comprender el hambre.
Porque necesité la sed
quizá comprenda la blasfemia de la fuente.

Porque conseguí caer
es probable que añore la inmediatez de lo que fue el vacío.


domingo, julio 10, 2016

Tengo más memoria de la que recuerdo

Cuando me pregunto sobre el estar tan cansado,
sobre la liviana soledad del viento entre tanta carencia,
casi me quedo sin recursos a la par que sin aire:
pero….
-de pronto-
te acercas con tus ojos de ámbar,
con tu eléctrico tacto de tus zarpas sin manos,
con tu pelo tan negro que asusta a la noche,
con tus tetas tan blandas que suplican mis manos,
con mis manos tan viejas que suplican tus tetas,
con el filo afinado que secciona el acero sin apenas esquirlas
-como si ardiendo el asbesto pronunciara lo dicho
tantas veces callado por ser estridente,
tantas veces oculto por su hiriente evidencia- 
 con el alto sendero que te aleja tan cerca.
Y caemos miopes desde el beso pupila.
Y limpiamos recuerdos con el iris que mancha



domingo, marzo 20, 2016

Del haraganismo y sus destrezas

¿Qué queda aquí
salvo salvar el suicidio de saberte viva?



Intento olvidar
el margen voraz de la mañana
para no sucumbir al ansia de morderte
a miles de millas de distancia.


Intento obviar
la sensación de araña
con la que el destino nos desteje.


Intento desdeñar
cualquier respuesta a la pregunta.


Intento.


Y no hago nada.