Vientos del Pueblo
Iba a hablar de relámpagos y truenos
y tempestades que levantan olas gigantescas,
de rayos y hachas estridentes…
pero vino a mí, como de un libro,
la palabra firme y sencilla entre las piedras,
la aliaga y el tomillo,
el romero verde entre veredas
y me dijo:
tente un poco,
piensa algo más y aún recuerda
que en la imaginación tienes un arma
porque no te quedan dientes
que mastiquen la cebolla para el mundo.
Miguel, hoy, el Pueblo, ya no sopla.