Silencio casual
asignar su frecuencia,
enredar la palabra entre la niebla
y acallar el porvenir
-que siempre espera-
en el borde acerado del presente.
Ser rocío un solo instante
y darte de beber
-entre mi piel y entre tus piedras-
cada gota de niebla adensada en flor
en tus jardines,
al sur de tus ausencias,
en este ser que evoca en cada ruina
una historia desvivida y vivida tantas veces
que desmadeja el ovillo de lo posible
en simples conjeturas,
en meras coincidencias,
en casual silencio mermado en sinfonía.