Confinamiento y realidad asintótica
nadie es del color
del deseo más profundo.
A. Pizarnik
Ahora,
desfiguro el mundo
para configurar tu forma.
Hundo el sabor en el sonido
hasta perder el tacto en los colores
y recaptar el aroma de tu olfato.
Te profundizo en la horizontalidad del mar
-mucho más inmensa para hundirse-
De repente,
me fijo
a cosas sin sentido:
el engaste del eco sobre el agua,
la realidad esquiva de las olas,
la agitación dormida de los vientres,
los ojos abiertos hacia el día.
Luego,
el limite de la realidad
viene a recluirme:
libertad asintótica y confinamiento.