Temo
Para indah, por su noviembre y su temor a su imaginación
Temo con temor pausado
tu desdicha
que se erige en meta indeseada.
Temo, con temor temible,
el tacto transparente de tus lágrimas
que resbalan por el vórtice del tiempo
y corrigen su rumbo hacia mi boca.
Temo de noviembre el frío
de un otoño casi invierno
por el desesperado aliento de las brumas
que atrajo el viento a este valle
donde pacen mis ansias de horizontes.
Temo a los fetiches olvidados
en el fondo de las cajas de mudanza
que permanecen cubiertas por el polvo
de un temor a un sueño
en el que decapitan a las hadas.
Temo, con un temor antiguo,
la ausencia del temor que me hizo humano.
