miércoles, diciembre 23, 2009

Azul de metileno

A menudo cambio del yo a tu ausencia, como si de un cambio de piel se tratase. Sin ti -sin piel- todo me afecta más, me hace más fuerte, me acerca tanto al mundo que me resulta inocuo, tanta afección que calma mi epidermis. Resistir sin viento tempestades y, sin rayos, quemar todos los árboles – qué mar querrá ser digno del naufragio, qué viento nos dará sus tempestades- .
Contar mentiras como mentir verdades, de soslayo, sin ojos, poco a poco, dejando que el ansia se deshaga y el dolor se vuelva piedra caliza –mierda de piedra o sólo piedra a secas… ¿será la piedra la verdad de los silencios? o el testigo sin voz de la prehistoria, o todo lo demás que no nos sobra, o todo lo de dentro que nos falta, o sólo un grano de arena acantilado en una almeja- decirte ven, me suena a poco, decirte nunca, es llamarte por tu nombre, o saber de ti lo innecesario es subirte a los altares, y me gustas bien terrena, esparciendo tus pecados en mi pecho, tiñéndote de mí como se tiñe una muestra microscópica –azul de metileno, o eso recuerdo- reconstruyendo ser sin ser, tanta verdad, que me cala sin mis huesos, te llama sin mi nombre, te nombra sin tu sueño, te esparce en ti y se equivoca, que era en mí todo tu esparzo, y , sin tus ojos, no hallaré el silencio.
Grita, anda, dime algo, deja de ser en ti o ven despacio, a ras de suelo.


Dietro casa, Ludovico Einaudi
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7 Comments:

Blogger ybris dijo...

Bello y conmovedor.
Desde la ausencia los gritos que no traen cierta presencia se hacen imprescindibles.

Un abrazo.

23/12/09 6:42  
Anonymous Anónimo dijo...

Tíñeme entonces, ábreme el pecho de una vez, se mi cicatrizador interno.

Voy despacio... no dejes de mirarme.

23/12/09 16:04  
Anonymous Anónimo dijo...

De tant en tant...em sorprens...sense més...només amb passió.

24/12/09 21:33  
Blogger Hell dijo...

A veces el grito mudo que se forma en nuestro interior necesita ser exteriorizado.
Saludines!

26/12/09 14:12  
Anonymous Anónimo dijo...

Un buen poema.
Denota la gran capacidad de conquista, atrapa al lector, lo convierte en este ansiolítico que el poeta necesita.
Desde tiempos antquísimos los poetas nos hemos hasta esforzado, en este juego de seducción, recibir en la compulsividad; la palabra que llene el vacío y nos de una razón para vivir.
Pero oí decir, que el que escucha se somete, se hace carne, y a la larga siempre sale herido con las armas mismas de la pluma del Casanova.
Será el sino, estimado Carz, esto de no poder ser capaces de un verdadero compromiso y sólo "gozar" de éstas, nuestras pobres armas.

Un abrazo Amigo Carz y a todas aquellas, que se sienten sólo solamente vuestras, y a las que juegan -por qué no?- el mismo juego a sabiendas.

No sea que el Casanova crea que sólo el síndrome es propiamente masculino.

Mis respetos y felicidades incluídas en estos días festivos.

H.Hanz

26/12/09 22:27  
Blogger La paciente nº 24 dijo...

A veces se puede ir, llegar, sorda de palabras, a cualquier sitio, a ras del viento, para mentir, jugando, a decir una verdad.

Es curioso, te leía mientras escuchaba L'errant de Amelie les crayos, curioso por eso de ir sin venir, sólo errar o ser errante.

Me ha gustado mucho algo que has dicho sobre los trapecistas.

27/12/09 14:56  
Blogger gaia07 dijo...

Pero… ¿eres tú?
No, perdona, tú eres ella.
Sin piel, sin ojos, sin huesos, sin nombre, sin sueño, viviendo sin vivir en ti, bebiendo sin beber en ella.

Usa mejor ese azul de metileno como cicatrizante interno, como antiséptico del martirio, solo por oírla si decide decirte y grita.

Un abrazo.

27/12/09 20:25  

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