martes, febrero 23, 2010

El metabolismo de las consecuencias

Quiénes somos nosotros para hablar de consecuencias, si de la fila interminable que camina en nuestra dirección apenas podemos ver la primera
Todos los nombres, José Saramago

Alguien podría llegar a preferir algo por las posibles consecuencias. Alguien podría dejar de actuar como se desea por las previsibles consecuencias. Es comprensible que así suceda, de hecho es muy probable que cada uno de nosotros haya actuado o dejado de actuar por miedo a lo previsible.

Pero nuestra capacidad de previsión es, en general, muy miope; quizás tan miope como formidable es nuestra capacidad de adaptación a la subvida, a una vida asentada en un subsuelo salobre y que, más temprano que tarde, amarguea.

Las lágrimas, ya sean de dolor, de emoción o de amargura, se evaporan y dejan su impronta de sal. Pero estoy convencido de que, para cada caso, es una sal distinta en su composición bioemocional, sabe distinto, se metaboliza de manera dispar, porque (también estoy convencido) la memoria forma un papel importante en su metabolización. Algún día alguien descubrirá todo esto, pero para mí será tarde. Para ti, también.

Mientras tanto, a los campos incipientemente verdes les falta el rojo sangre de las amapolas. Como a mi sangre.


Prayer two, Jami Sieber.
Para descargar la canción
pulsad aquí con el botón derecho.

5 Comments:

Blogger Arya dijo...

"las consecuencias son....inevitables
la juventud no te acompañara
los proximos mil años;
fiel a las imagenes eternas
pero constante en la contemplacion
dispuesto como siempre a la accion
al sacrificio
y la recompensa...!"
E.Bunbury

Y sobre la sangre.. pues a luchar la batalla se ha dicho.. si es que la hay... ; )


Otro abrazo

23/2/10 19:41  
Blogger gaia07 dijo...

Me pregunto (estando de acuerdo contigo en cuanto anuncias para “algún día”) como metabolizaran las consecuencias de saber que te falta el rojo sangre de las amapolas en la tuya ¿Estarás inmerso en una supervida?
Yo apostaría que si, en la que yo navego cada vez que vengo a escuchar a Carz, lejos de la seguridad y del miedo a lo previsible.

24/2/10 20:46  
Blogger ybris dijo...

Es humano tener en cuenta las consecuencias, sean buenas o malas, de lo que hacemos.
Es inevitable su sabor dulce o amargo tras sobrevenir.
Metabolizaremos el rastro de sus lágrimas.
Para eso tenemos la memoria.
Aunque no haya tiempo.
Que nos quiten lo bailado.

Un abrazo.

25/2/10 7:03  
Blogger Mauro dijo...

"Responsabilidad", que horrible palabra.

Pienso que la base de la libertad es la elección, y su inevitable contraparte la responsabilidad. Y que siempre es mas probable arrepentirse de lo que no se hizo que de aquello que se hizo.

Valor, el mismo que necesitas para elegir y asumir las consecuencias, precisamente porque somos concientes de lo miopes que somos para adivinar las consecuencias. Si no lo fueramos, no necesitariamos del coraje pues no habría riesgo alguno.

27/2/10 0:53  
Anonymous Anónimo dijo...

Amantis adrenalitia...si, escalofriante...

27/2/10 15:16  

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