miércoles, septiembre 30, 2009

Las cenizas del tiempo


Ashes of time redux, Wong Kar-Wai

Ya he mencionado varias veces aquí a Wong Kar-Wai. En este caso lo hago por "Ashes of time" una épica historia que mezcla amor, muerte y supuesto olvido.

Él, es un hábil espadachín a sueldo, ella una mujer que por despecho se casa con el hermano de él. Cada año, su mejor amigo,cuando los melocotones florecen, va a visitarlo. Una vez le trae un vino que provoca el olvido.

He parado de trabajar un rato. Me he puesto a imaginarte mientras la luna preside el cielo ahora casi negro y he visto el fragmento que os dejo un par de veces. Me resulta dificil no gritar tu nombre al vacío.


La escena que he seleccionado la podéis descargar  (botón derecho, guardar como)
aquí. Dura 5 minutos y pesa 30 MB, pero creo que merece la pena.

PS.-

Hambrienta la mañana
-con sus manos inmensas-
nos recubre.

Quedamos aquí
-quedamos ciegos-
absurdos cuerpos sin sentido,
seres insomnes,
sólo recuerdos…
(sin ti, vienen los ríos a recordarme el agua,
sin ti, viene las olas a demostrarme el viento,
sin ti, viene el silencio a imponerme el ruido)

5 Comments:

Anonymous Anónimo dijo...

Al pasar de los años,
¿qué sentiré leyendo estos poemas
de amor que ahora te escribo?
Me lo pregunto porque está desnuda
la historia de mi vida frente a mí,
en este amanecer de intimidad,
cuando la luz es inmediata y roja
y yo soy el que soy
y las palabras
conservan el calor del cuerpo que las dice.

Serán memoria y piel de mi presente
o sólo humillación, herida intacta.
Pero al correr del tiempo,
cuando dolor y dicha se agoten con nosotros,
quisiera que estos versos derrotados
tuviesen la emoción
y la tranquilidad de las ruinas clásicas.
Que la palabra siempre, sumergida en la hierba,
despunte con el cuerpo medio roto,
que el amor, como un friso desgastado,
conserve dignidad contra el azul del cielo
y que en el mármol frío de una pasión antigua
los viajeros románticos afirmen
el homenaje de su nombre,
al comprender la suerte tan frágil de vivir,
los ojos que acertaron a cruzarse
en la infinita soledad del tiempo.

Luis García Montero

1/10/09 2:58  
Blogger Carz dijo...

O todo lo contrario (también toso),
el viento que se cansa,
las olas diminutas,
un corazón que se volvió caja de música
con un grisáceo sabor a gris en el cerebro,
una reliquia del tiempo que se pudre y nunca nadie la descubrirá nunca (tampoco la describe).

Aquí, sin más, pero sin mucho menos,
entre tanto sabor a herrumbre agria,
entre tanta bandera que exige muerte,
entre tanto blasón y tanta enredadera,
hoy, resulté herido como siempre.
Pero en mi herida vomitan cien volcanes.

Carz.

1/10/09 4:30  
Blogger ybris dijo...

Impresionante belleza la del vídeo.
Difícil, en efecto, no gritar nombres al vacío: personas, momentos, paisajes, vida transcurrida, vida intuida...
Quedamos aquí:
Ríos, olas, silencio...

Fuerte abrazo, compañero

1/10/09 6:07  
Blogger Insanity dijo...

"Quedamos aquí
-quedamos ciegos-
absurdos cuerpos sin sentido,
seres insomnes,
sólo recuerdos…"

Hermoso.
Felicidades, Carz

2/10/09 17:11  
Blogger gaia07 dijo...

Dime…
¿Por qué amamos así?
¿Cuál es el misterio por el que nos negamos a cambiar con el cambio?
¿Por qué elegimos siempre al dramático conflicto?

¿Por qué, dime, nos es tan fácil optar por sufrir el dolor del ego y tan difícil bendecir la felicidad del otro lejos de nosotros?

Indomable dolor de insoportable belleza.

2/10/09 23:10  

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